El líder sumó tres puntos más, enlazó su octava jornada ganando para tomar velocidad de crucero y, como advirtió Valverde en la víspera, descontó una fecha hacia su objetivo de conquistar la Liga. El Barça derrotó al Girona (0-2) en Montilivi el partido anunciado en Miami… Y a la vista de lo sucedido en el césped, los aficionados americanos se libraron de un verdadero tostón.

Sin brillantez ni soltura hasta que Arthur Melo entró en el campo, ya avanzada la segunda mitad, el Barcelona ganó en modo funcionario, afortunado al marcar Semedo el 0-1 en el primer remate a puerta a los 9 minutos, salvado por Ter Stegen y Piqué antes del descanso y empujado por el gol definitivo de Messi, que acabó con la esperanza de un Girona con ganas, pero sin definición.

Plantado en el terreno con un centro del campo de más músculo que toque, el Barça quiso tomar el protagonismo a partir de la fortaleza imprimida por Vidal y Rakitic, pero chocó con un Girona al que Eusebio le ha reforzado el gusto por el toque, la presión y el atrevimiento.

El marcador, cruel, indica que con esta derrota el conjunto rojiblanco suma ya ocho jornadas sin ganar y se acerca peligrosamente a la zona de descenso, pero el fútbol, simple, muestra que es un equipo que merece más de lo que obtiene. Tal como podría decirse que ocurrió este domingo, cuando se marchó al descanso perdiendo sin merecerlo y no abandonó la discusión futbolística hasta que, rozándose la hora de partido, Valverde vio la luz y metió a Arthur Melo para gobernar el desaguisado que era el Barça.

FIN
No tardó ni un instante el brasileño en tomar los mandos del juego, en mover el balón con suavidad, combinar con sencillez y devolver la solidez al Barça, que anda esperando a Coutinho con cada vez menos esperanzas y va sumando puntos por inercia.

La inercia provocó que con Arthur la historia cambiase y que más lógico en su apuesta el Barça se sacase los nervios de encima, fuera ganando terreno al Girona y acabase por sentenciar su victoria, a la carrera, eso sí, en una contra que definió con majestuosidad Messi tras la asistencia, una más, de Jordi Alba.

Penalizado desde hacía muchos minutos el Girona por la expulsión de Bernardo, a los de Eusebio ya no les alcanzaba el físico para perseguir el balón que mimaba con más calma que brillantez el Barça, que fue dejando pasar los minutos. Hasta consumar su octavo triunfo consecutivo en la Liga.

¿Brillantez? Resultados. Ese fue el mejor y más claro argumento del líder en Girona.

TOMADO DE: ESPNFUTBOL

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