6-1. Un resultado épico, legendario y que nunca se olvidará en el Camp Nou. Fue el que conquistó el Barça de Luis Enrique en una de sus noches mágicas aplastando al (El Barcelona logra uno de los grandes milagros del futbol) PSG y remontando aquel 4-0 humillante de París en la Champions; un resultado descomunal que le infringió al cabo de dos años al Sevilla, para demostrarle que la magia, de vez en cuando, reina en el coliseo barcelonista.

Bajo el manto de Messi nada se adivina imposible al referirse al Barça. Levantar el 2-0 conseguido por el equipo de Machín en el Sánchez Pizjuán se adivinaba una tarea de titanes, pero Valverde solventó soltar lastre, liberar el futbol de los suyos y a futbol el campeón de Copa se dio un auténtico homenaje, pasando por encima de un rival que no soportó el chaparrón.

6-1 es un resultado ilógico en el futbol de alta competición y que no suele darse en partidos que enfrentan a equipos de gran calado… pero este 6-1, como aquel de marzo de 2017 frente al PSG de Umai Emery tuvo una magia especial, un sabor fuera de lo común y un mensaje directo y franco.

El Barça quiere la Copa y lo demostró de principio a fin. Pasó por encima del discurso de Piqué en Sevilla (“si no lo conseguimos, otro año será”) y se agarró al de Messi del lunes, cuando llamó a la remontada. Y lo acabó de concretar a través de la palabra del entrenador, de su decisión de poner en el campo a un once indiscutible y pelotero, y de cómo, y de qué manera, el equipo respondió al reto.

6-1 para enseñar al mundo del futbol que cuando el Barça antepone el futbol al resultadismo, el resultado le suele acompañar. Necesitaba un 2-0 y se puso 4-0; le asustó el Sevilla con el 4-1 y embocando el final de la noche resolvió las dudas con dos goles al límite… Como aquella noche de 2017 cuando Neymar y Sergi Roberto sentenciaron en los minutos 91 y 95.

Messi dio un nuevo bocado a la historia con su gol 50 en la (Messi suma 50 goles y ya solo le resiste Samitier en la Copa) Copa y a su lado el colectivo funcionó como un reloj de precisión. Coutinho, por fin, se sacó el corsé con un partido notable, Sergi Roberto fue un titán, Suárez un coloso, Arthur demostró que es indiscutible y Alba saludó a su próxima renovación, que debe llegar, con una actuación estelar, redondeada por sus dos asistencias finales.

Y Cillessen, salvador bajo palos. Y Piqué, que solo cometió el penalti, pero junto a Lenglet fue un valladar. Y Rakitic, incansable… Y todo el Barcelona, decidido a llamar a la historia con ese 6-1 histórico.

Convertido el Sevilla, acaso sin merecerlo, en un simple PSG, falta por saber si el torneo acabará como los últimos cuatro años, con el campeón coronándose en el Villamarín… O la remontada mágica da paso a una eliminación que apague la fanfarria como la que sufrió en 2017 frente a la Juventus.

Messi suma 50 goles y ya solo le resiste Samitier en la Copa
Messi escaló un nuevo peldaño en su carrera de récords y alcanzó, ante su víctima preferida, los 50 goles en la Copa. Dejó atrás a Kubala con 49 dianas y ya solo le resiste en la estadística el mítico Pepe Samitier, quien entre 1918 y 1932 anotó 64 goles en 75 partidos de esta competición.

Autor de 326 goles en 454 partidos como azulgrana entre 1918 y 1932 (ahí se incluyen amistosos y competiciones desaparecidas en la actualidad), Samitier mantiene el honor de ser considerado el primer gran crack en la historia del Barcelona, con el que conquistó el primer título de Liga que se disputó en 1929 y al que lideró para ganar 5 veces la Copa de España y 12 el Campeonato de Cataluña, torneo de gran trascendencia en aquella época.

Es, el recordado ‘Hombre Langosta’, el último obstáculo a superar por Messi, quien este miércoles disputó su partido número 70 en la Copa del Rey y superó los 49 goles que le mantenían igualado con Ladislao Kubala, el tipo que revolucionó al Barça al comenzar la década del 50 del pasado siglo y provocó la construcción del Camp Nou. Y que mantiene una media sensacional de goles, tal como Alcántara, Eulogio Martínez o Arocha…

Treinta y dos goles en 35 partidos le había marcado Leo Messi al Sevilla, su víctima preferida en el césped desde que en su etapa de juvenil se sacó de la chistera en 2004 un póker de goles en los campos adyacentes al Miniestadi, allá donde comenzó a impartir su magia. Y no podía ser otro equipo que el andaluz el que provocase otro capítulo especial en la carrera de la Pulga, enfilado en una temporada, otra, a todo ritmo en cualquier escenario.

Messi mantiene aún a lo lejos la marca de 64 goles de Samitier porque Messi, dentro de su voracidad, ha sido un jugador que en los últimos tiempos no se ha prodigado en la Copa del Rey. Habitual ausencia en las primeras rondas, el argentino entra en escena cuando el torneo comienza a tomar temperatura e incluso es reservado en partidos de eliminatorias avanzadas, como sucedió en Valencia frente al Levante o en la ida frente al Sevilla esta campaña.

Y mayor mérito tiene su estadística goleadora, sin desmerecer a los otros históricos, teniendo en cuenta que no participó de las primeras eliminatorias de los últimos años ante rivales asequibles como Cultural Leonesa, Murcia, Hércules, Villanovense, Huesca (cuando jugaba en 2ªB) o Cartagena…

Cuando en el Barça dejó atrás los 232 goles que en partidos oficiales marcó entre 1942 y 1955 César Rodríguez y España le descubrió superando los 251 de Telmo Zarra en la Liga, en 2012, la figura de Messi ya se entendía mayúscula. Ahora, centrando como todo el barcelonismo sus ojos en la Champions, Leo ascendió un nuevo escalón en la Copa, torneo más de segundo orden en la actualidad de lo que fue en el pasado y que le encumbra entre futbolistas probablemente poco conocidos para la gran mayoría de aficionados pero cuyo papel en la historia barcelonista está fuera de toda duda.

Entró en el Top 10 al igualar los 41 goles de Zaldua, anotador implacable en épocas de sequía, y después fue superando consecutivamente a leyendas como Mariano Martín, Eulogio Martínez (el ‘Abrelatas’ que le metió 7 goles en un partido al Atlético de Madrid o 4 en quince minutos al Real Madrid) o el ‘Romperredes’ Paulino Alcántara. Y luego a César, el Pelucas, y por fin a ‘Laszy’ Kubala.

Ya solo queda Samitier. Y nadie duda que tarde o temprano la marca del ‘Hombre Langosta’ será superada por Messi. Es ley de vida. Ley del fútbol. Ley de Leo, en definitiva.

EL TOP TEN DEL BARÇA EN LA COPA
JUGADOR – AÑOS – GOLES – PARTIDOS
Samitier 1918-1932 64 – 75
Messi 2004… 50 – 70
Kubala 1950-1961 49 – 48
César 1942-1955 36 – 57
Alcántara 1912-1927 35 – 36
Escolá 1934-1949 35 – 38
E. Martínez 1956-1962 32 – 31
Arocha 1926-1933 30 – 33
Martín 1940-1948 26 – 31
Zaldua 1961-1971 25 – 41

TOMADO DE: ESPNFUTBOL

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